10 consejos de Magnus Carlsen para mejorar en ajedrez

Recientemente se ha publicado en prensa Diez consejos de Magnus Carlsen para mejorar en ajedrez, a continuación expongo mi punto de vista al respecto.

  •  Qué estudiar. Al contrario que los clásicos, que recomendaban estudiar finales, Carlsen asegura que lo más importante, al menos en su nivel, es «estudiar la teoría de las aperturas», aunque él también analiza las últimas tendencias para estar al día y descubrir nuevos esquemas. «También hago ejercicios de táctica. Intento estar en “modo ajedrez”», asegura.

Hay que matizar la respuesta. Para empezar lo que le sirva a Carlsen jugando “en su nivel” no tiene que ser extrapolable necesariamente a otros jugadores que están “en otro nivel de juego”. En el tema de los finales en particular hay que tener claro que estudiar finales implica conocer los patrones y las maniobras básicas y avanzadas características de esta última fase del juego, esto sólo resulta útil si se llega a dicho final en una situación de igualdad aproximada o al menos sin desventaja fácilmente decisiva… en cambio muchos jugadores a lo largo de su carrera ajedrecística, especialmente en sus etapas iniciales, resuelven la partida (de una forma u otra) antes, generalmente en el medio juego. Mientras esto sea así estudiar finales no aportará resultados prácticos inmediatos, ahora bien lo más probable, aunque también depende del estilo de cada cual, es que a medida que el jugador vaya progresando los resultados se vayan ajustando y sea más habitual llegar a finales con poca ventaja o desventaja, entonces resultará muy práctico tener un buen nivel de finales. Por otra parte estudiar aperturas y enlazarlas con el plan a seguir en el medio juego me parece algo recomendable siempre.

  • Pasear o quedarse en la silla. «Si no hay mucho que pensar, es mejor pasear un poco, puede que tomar algo de beber o comer para conseguir algo de energía y conseguir que fluya un poco la sangre. «En ningún caso lo hago para intimidar al rival; no necesito trucos extra para conseguir que mis oponentes me teman»

Hay que estar a gusto y en la medida que cada cual lo necesite, tener y mantener la energía. En general yo también recomiendo “estirar las piernas” pero también hay una porcentaje de jugadores que no se levantan de la silla en toda la partida, si así se encuentran bien, perfecto.

  • Beber alcohol. Aquí Carlsen hace gala de un sentido del humor no demasiado conocido: «Solo en partidas improvisadas con amigos. Te puedes llegar a sentir más confiado y creativo, pero según mi experiencia, no se juega mejor. Conozco jugadores que se han presentado a partidas serias después de beber, pero ninguno de ellos lo recomienda».

Parece bastante obvio y evidentemente sólo resulta aplicable a jugadores adultos. En todo caso la sensación de euforia artificial o exagerada (producida o inducida de la forma que sea) personalmente la encuentro de lo más peligrosa y contraproducente para una partida de ajedrez.

  • Jugar contra ordenadores. «Es mucho más interesante enfrentarse a personas. Los ordenadores solo son una herramienta para analizar». «El ordenador puede ayudarte a entender el ajedrez si sabes cómo usarlo. Confiar en ellos ciegamente no es buena idea. Jugar contra ellos puede ser deprimente. No me gusta perder. No ayuda demasiado para enfrentarte luego a los humanos, que todavía son mis principales rivales».

Totalmente de acuerdo.

  • Divertirse y vivir el ajedrez. «No estoy obsesionado con el juego. Algunas personas llegan a obsesionarse con el ajedrez, pero yo no. Lo más importante es que disfruto jugando». “Lo más importante es que te guste aprender, divertirte, obviamente también ganar, pero sobre todo aprender. Pero si quieres ser uno de los mejores, no basta con ir un par de veces a la semana al club y jugar un torneo de vez en cuando, como en otros deportes. Debes vivir el ajedrez todo el tiempo».

Completamente de acuerdo, se trataría de encontrar el punto de equilibrio entre dedicarse plenamente y no obsesionarse. Y esto naturalmente también puede/debe aplicarse a cualquier faceta de la vida en la que una persona quiera progresar (carrera universitaria y/o profesional, cualquier otra afición/profesión deportiva, etc.)

  • Alimentación y forma física. «Hoy me tomé una hamburguesa y me sentí fatal. Si tuviera que jugar una partida importante ahora, seguramente lo haría muy mal. Si te sientes bien, en forma, tu mente trabaja mejor, puedes resistir más tiempo».

Aquí me parece muy importante distinguir entre niños y adultos. Seguramente Carlsen con 12 años de edad se hubiese tomado una hamburguesa y se hubiese quedado “tan a gusto”, pero ahora con 22 le sienta fatal. El problema de “resistir” mejor el esfuerzo es típico de adultos (sobre todo de adultos más mayores que él) en el caso de niños y adolescentes normalmente no se resentirán por agotamiento sino que seguramente es más probable que se desorienten sobre como seguir en la posición por su falta de experiencia. En cualquier caso sentirse a gusto, física y psicológicamente es lo ideal.

  • Superar las derrotas. «A lo largo del tiempo, probablemente he aprendido más de las partidas que he perdido. Cuando esto ocurre, normalmente tengo una idea bastante precisa de lo que he hecho mal, y normalmente era un error concreto. Pero con el tiempo he comprendido que quizá había algo más profundo y en realidad cometía más errores de los que pensaba, evaluaba mal la posición y esas cosas. Pero tampoco me gusta el estilo de la vieja escuela soviética de castigarse analizando tus derrotas».

Analizar sin fustigar. Correcto. Lo primero que hay que advertir es que las derrotas no afecten demasido al jugador (quizá esto es más habitual en el caso de jóvenes con mucha hambre de triunfos). Es decir que las derrotas no afecten a la estabilidad psicológica del jugador. Cuantas veces se ha perdido una partida por estar pensando en la derrota de la partida anterior!. Quizá durante la época de la escuela soviética identificar los errores no resultaba tan fácil y el análisis de las partidas era poco menos que sagrado… Respecto a lo estrictamente ajedrecístico naturalmente es imprescindible “entender lo que ha pasado” y ver donde ha estado el/los error/es. Si después de una derrota el jugador no es capaz de identificar correctamente en que se ha equivocado sin duda necesita la explicación/orientación de un jugador avanzado/entrenador. Si después de una derrota no muestra voluntad de analizar y rectificar entonces es que flaquea su ánimo deportivo y evidentemente difícilmente va a progresar en ajedrez.

  • Utilizar la intuición. «En realidad, el ajedrez consiste sobre todo en seguir tus instintos. Normalmente la intuición me dice algo. Me da una idea de lo que quiero jugar. Entonces, si tengo tiempo para verificarlo y calcular las variantes, compruebo que tenía razón. En las partidas rápidas, no tenemos ese lujo y normalmente juego lo primero que me viene a la mente. Creo que no es bueno jugar solo rápidas, pero hacerlo de vez en cuando es muy útil, sobre todo cuando te desarrollas como joven jugador, para desarrollar tu instinto y la visión táctica».

El jugador humano (salvo raras excepciones) se orienta por patrones. La intuición “le dice” que con esa colocación de piezas la posición resultante le resultará favorable (esto naturalmente se incrementa con el estudio y la experiencia y a su vez no todos los jugadores lo asimilan igual). Aprender que calcular y que sobreentender (intuición si queremos llamarlo así) es una parte muy importante del proceso de formación del ajedrecísta. Cada cuál debe buscar su equilibrio y ello se plasmará e interectuará con otras características como “ser muy pensador” un estilo determinado de juego, etc..

  • Vencer la tensión: «A veces me pongo nervioso, sobre todo cuando siento que no estoy bien preparado, como cuando te presentas a un examen que no has estudiado bien. De lo contrario, durante las partidas no siento esos nervios. Tengo gran confianza en lo que hago y no me suele ocurrir, pero si estoy nervioso, intento poner cara de póker y no demostrarlo».

Supongo que la reacción de Carslen es la más habitual. Te pones nervioso cuando realizas una actividad importante que no controlas bien. En el ajedrez tienes la oportunidad de prepararte adecuadamente para reducir lo máximo posible la incertidumble pero siempre quedará una parte importante…con lo que queda hay que convivir, una vez más en el ajedrez como en la vida.

  • Seguir aprendiendo. «Aún siento que recojo pequeñas enseñanzas todo el tiempo. Ahora estoy aprendiendo a evaluar las posiciones de forma diferente a como solía hacerlo. Es algo que llega con la experiencia y el entrenamiento. Nunca sé realmente qué será lo próximo, pero siempre ocurre algo bueno».

El proceso de aprendizaje no se detiene nunca (no debería), aunque tiene ritmos distintos según niveles y edades.

Además hay que tener en cuenta que Carlsen es el primer campeón del mundo nativo digitalmente desde el principio de su carrera ajedrecística, esto es familiarizado con los módulos de análisis, bases de datos y computadoras-jugadoras más fuerte que los mejores jugadores humanos. No hay duda que él ha sabido utilizar estos recursos en su justa medida, sacandoles el provecho adecuado, además no pertenece en absoluto a la escuela soviética ni a la tradición de trabajo superlativo que representa por ejemplo Kasparov y es típica de muchos jugadores sobre todo de Europa Oriental. Indudablemente tiene un gran talento que es la gran diferencia que le separa del resto de la generación Fritz.

Sin embargo me llama mucho la atención lo que comenta de preferir el estudio de las aperturas a los finales. Los que seguimos la competición de la élite mundial, y en este caso concreto a Carlsen, sabemos perfectamente que justamente en la fase del juego en la que Carslen marca la diferencia con sus rivales es en el final, no en el medio juego y mucho menos en la apertura. Entiendo que estaba dando un consejo para jugadores que no tiene porque corresponderse con lo que más le interesa o él practica contra sus rivales de élite, pero así y todo no deja de resultar curioso.

Asimismo los diferentes comentarios sobre la “energía” también pueden ser contrastados con el estilo y la práctica del ajedrez de Carlsen. Él es mucho más joven que la gran mayoría de sus rivales en la élite mundial, por lo que en principio, tiene más energía y aguante para partidas largas. No me atrevería a precisar si la ventaja que obtiene habitualmente en los finales (ganando posiciones prácticamente igualadas) se debe a un mayor nivel de finales, a que se orienta mejor en la simplicidad (que es otra cuestión), a que tiene más energía y “aguanta mejor” la tensión y la concentración… o a un compendio de todo ello. Nunca sabremos “que pasaría” si las partidas se aplazasen habitualmente al pasar de la jugada 40, o de las 4 o 5 horas de juego, (como se hacía antes de la aparición de los ordenadores) y sus rivales pudiesen prepararse ayudados por su equipo de análistas para defender el final al tiempo que descansan y se recuperan.

Antoni Montalbán



La fase material, obstacle o ajuda?

La fase material és la primera de les tres fases que composen el procés d’aprenentatge que l’alumne (específicament l’alumne infantil d’una edat qualsevol que situaríem aproximadament entre 6 i 9 anys) passa en el seu procés d’aprenentatge partint de la base que dit procés es mantinga durant un període de temps i que es duga a terme en alguna escola o centre mitjançant la participació en les classes d’algun monitor-professor-entrenador.

La fase material es caracteritza perquè el material és l’únic factor que l’alumne té en compte a l’hora de jugar a escacs. Este comportament resulta retratat de forma genuïna quan veiem a xiquets/es agrupar les peces capturades a l’adversari de forma esmerada i fins i tot comptar-les o recomptar-les com si del marcador de la partida es tractara.

Poc importa que el monitor s’esmere en explicar que l’objectiu del joc és fer escac i mat al rei contrari, que el material és un element més, però no l’únic, del joc i que per sí a soles no en determina el resultat. En realitat tots estos conceptes resulten molt confusos per als alumnes d’estes edats i el xiquet/a, segurament atret pel caràcter lúdic del joc, el que vol és gaudir-ne almenys de la part que sí comprén, la part exclusivament material.

A partir d’ací des del punt de vista del monitor d’escacs extraescolars però fins i tot també des del punt de vista del monitor d’escacs en un club (per tant amb més inclinació cap a la vessant esportiva) cal plantejar-se el títol d’este article.

 La fase material obstacle o ajuda?. La fase material és la fase característica en la qual l’alumne ha entrat en contacte en el joc, en gaudix i servirà en major o menor mesura per col·laborar en el seu desenvolupament cognitiu, però a l’hora és un obstacle, o millor dit, una limitació que caldria superar per passar a fases posteriors del procés d’aprenentatge que ja contemplen que el material no ho és tot i que eventualment reconeixerem fàcilment per la disposició de l’alumne a sacrificar material per a obtindre algun altre objectiu com ara fer escac i mat, simplificar per a facilitar el procés de realització de l’avantatge material, etc. a més, i tal vegada el més important, la superació d’esta fase correrà paral·lel·la a un cert procés de maduració típic del pas de la infància a l’adolescència on es passa de la fase d’operacions concretes a la fase d’operacions formals segons les etapes del desenvolupament cognitiu de Jean Piaget, és a dir el pas de la fase del pensament limitat a allò comptable i associable a un objecte concret a l’inici de la capacitat de pensament abstracte.

Lògicament si ens plantegem el procés d’aprenentatge com una carrera on l’ideal és avançar el màxim en el menor període de temps possible caldria desitjar superar ràpidament esta fase, d’altra banda si partim de la pràctica dels escacs com una activitat bàsicament pedagògica o fins i tot lúdica no té sentit plantejar-se cap “carrera de fases”. A banda de tractar les implicacions d’un o altre plantejament cal tindre molt en compte que per molt que estem orientats cap a la primera opció, si les capacitats cognitives de l’alumne estan focalitzades en la fase material i no dóna signes de progressar per sí mateixa, dit procés pot induir-se, facilitar-se, etc. però no pot forçar-se.